Sus mayores lo hacían así. Ahora ha ido cambiando con nueva tecnología, pero yo en este minuto no la tengo: tengo que hacerla así.Manuel VillablancaAgricultor, San Ignacio
Edición N°1
Sumario
Editorial
Que las voces del valle queden escritas
Los videos que circulan por redes sociales duran dos minutos y desaparecen. En ellos, sin embargo, hay agricultores explicando técnicas, familias contando cómo se organizaron y conocimiento que no está escrito en ninguna parte. Cuando el video se pierde en el muro, ese material se pierde con él.
Esta revista existe para evitarlo. Cada edición toma los registros audiovisuales del territorio, los transcribe y los ordena, de modo que lo que dijo un regante quede disponible para consultar, citar y compartir el día de mañana.
En este primer número hay dos historias que se hablan entre sí. Manuel Villablanca limpia su semilla de avena con un harnero de madera, porque la máquina que haría ese trabajo todavía no llega a su campo. Abel Moncada, a pocos kilómetros, logró que sus tres hijos volvieran a trabajar la tierra que él y su señora levantaron.
Una es la historia de una herramienta; la otra, la de una sucesión. Las dos responden a la misma pregunta: quién sigue después. Y las dos dependen, al final, de lo mismo: del agua que baja por esta cuenca y del trabajo de quienes la administran.
Todo lo que aquí se publica viene del territorio y vuelve a él. Esa es, en el fondo, la única ambición de esta publicación.
Reportaje · San Ignacio
El harnero de Manuel
Una técnica de siglos que sigue viva porque la máquina todavía no llega.
El movimiento es siempre el mismo. Manuel apoya las manos en el marco de madera, lo empuja y lo devuelve, una y otra vez, y la avena se va acomodando sola. Lo que busca no es el grano: es lo que sobra.
«Lo que estoy haciendo es para separar un poco las semillas más chicas», explica. «La ballica, sobre todo, que está tan común ahora en la agricultura». La ballica es una gramínea forrajera, pero su semilla —más pequeña que la de avena— aparece como maleza dentro del cultivo. Si entra a la sembradora, entra al potrero.
De ahí el harnero. «Hay que pasarla por el harnero para que quede un poco más seleccionada la semilla». Bajo el cajón se acumula una capa fina de grano menudo y cascarilla; arriba queda la avena limpia, más pesada, lista para volver al saco.
Nada se pierde
Lo que cae al suelo tampoco se bota. «Esto sirve para dárselo a los animales, a las gallinas, a las vaquitas, a las ovejas», dice señalando la cascarilla. En el mismo movimiento también sale el rábano, otra maleza frecuente en la zona.
Sembrar igual
La temporada no viene fácil. «Estamos un poco atrasados, pero fue por la lluvia», reconoce. Y sobre por qué insiste con lo mismo de siempre: «No podemos hacer otro, tenemos que hacerle no más a los cultivos tradicionales».
Cómo funciona el harneado
El harnero es un marco de madera con malla, suspendido para que pueda mecerse. Al moverlo, las partículas más pequeñas que la abertura de la malla atraviesan y caen; las más grandes quedan retenidas. Es una separación por tamaño, sin electricidad ni combustible.
Las frases de la edición
Cuatro voces del valle
Negocio es negocio, familia es familia, no se tienen que cruzar. Eso es lo fundamental de nuestro éxito de trabajar.Daniela MoncadaAgricultora, Quiriquina
Es muy bonito cómo crece una semilla, una planta, y cómo nos dan los recursos, el sustento de la familia. Es maravilloso.Abel MoncadaAgricultor, Quiriquina
El agua es fundamental. El agua siempre está racionada, es poca. Así que uno quisiera tener más, pero no puede.José MedranoAgricultor, San Ignacio
Reportaje · Quiriquina
Negocio es negocio, familia es familia
Los Moncada y la regla que les permitió trabajar juntos sin romperse.
Se presenta sin rodeos: «Soy Abel Moncada, de la comuna de San Ignacio, sector de Quiriquina. En este minuto estamos trabajando en la empresa agrícola, nuestro proyecto de vida que teníamos con mi señora». Y agrega, mirando a los lados: «Hoy día me encuentro aquí con mis hijos. Tres de los hijos».
Son Francisco, Carolina y Daniela. Cuando se le pregunta cómo se llega a eso, Abel no habla de herencias ni de contratos: habla de cuando eran chicos.
«A los hijos hay que irlos involucrando de pequeños a las actividades que se hacen diariamente. Cosas sencillas, livianas, que puedan hacer a medida de su edad: iban a la huerta, a trabajar en limpiar algunos almácigos, a trabajar en las flores. Y ella les remuneraba parte de la horita que colaboraban ahí».
El detalle no es menor: había un pago. El trabajo del niño en la huerta no era un favor ni un castigo, era trabajo, y se reconocía como tal.
Lo que nunca escucharon
Daniela apunta a algo que sus padres no hicieron, más que a algo que hicieron. «Por muy agotadora que fuera la jornada, jamás escuché ni a mi papá ni a mi mamá quejarse del campo. Y esa energía positiva se transmite: uno le va tomando ese cariño y ese deseo de volver». Sobre trabajar en familia es más matizada: «Se puede. A veces sí, un poquito difícil. Pero siempre hay que tener, como dicen mis papás, las relaciones claras».
De la huerta a la universidad
Francisco recuerda la misma infancia desde otro ángulo: no como obligación, sino como invitación. «Por eso la enseñanza media la hicimos con mi hermana, y desde ahí empezó la parte formativa educacional en el agro. Después, en la universidad, agrónomo, y salí a trabajar con el grupo familiar».
La noticia · San Ignacio
«El agua siempre está racionada»
A los 81 años, un pozo profundo, tres métodos de riego y dos cultivos escalonados.
José Medrano entró a la agricultura por necesidad. «La pasión fue de que, sobre todo cuando estaba joven, cuando me casé, tenía hijos que alimentar», recuerda. «Así que el rubro de la agricultura me comenzó a dar para la manutención. Y me quedé, me quedé en la agricultura».
Si se cuenta desde entonces, son más de sesenta años en el mismo oficio. «Ya de unos 20 años hasta hoy día que tengo 81 —dice—, es un buen rato». Y añade sin rodeos: «La agricultura tiene sus riesgos, tiene su perjuicio, pero sigue siendo la agricultura».
Dos cultivos, dos calendarios
«Empieza ya a haber frambuesa aquí en diciembre, y después viene lo más fuerte; ya total, al final hay harto», explica. El espárrago llegó después, por decisión propia: «Lo planté yo por una alternativa, porque ese me empieza a producir ahora, ya en septiembre en adelante, para tener para las cosas básicas del hogar».
El pozo y los tres riegos
Pero la variable que manda es otra. «El agua es fundamental. El agua siempre está racionada, es poca. Así que uno quisiera tener más, pero no puede». Esa restricción lo llevó a una decisión de infraestructura: «Yo por eso tuve que optar por tener un pozo profundo». Y también a diversificar la manera de regar: «Yo uso riego por aspersión, por goteo y por tendido».
La obra · Embalse Zapallar
Qué promete el Embalse Zapallar
El Embalse Zapallar se proyecta como una obra clave para el futuro de Ñuble. De acuerdo con la información difundida por el programa +AguaÑuble, el proyecto apunta a aumentar la disponibilidad de agua tanto para consumo humano como para riego, incorporar nuevas hectáreas productivas, elevar la seguridad hídrica y mejorar las condiciones para el desarrollo agrícola de la región.
El punto que toca más directamente a esta cuenca es la regulación del caudal del río Diguillín. Para quienes administran y reparten esa agua, la diferencia entre un caudal regulado y uno que depende del deshielo y de la lluvia es la diferencia entre poder programar una temporada y tener que improvisarla.
El anuncio suma además un aporte al cuidado del medioambiente y nuevas oportunidades para El Carmen, San Ignacio y toda la región.
Lo que promete la obra
- Más agua para consumo humano y riego.
- Nuevas hectáreas productivas y mayor seguridad hídrica.
- Regulación del caudal del río Diguillín.
- Aporte al cuidado del medioambiente.
La obra · Inicio de los trabajos
El Presidente encabezó el inicio de las obras
El Presidente de la República, José Antonio Kast, llegó hasta el sector San Vicente Bajo, en la comuna de El Carmen, para participar en el inicio formal de los trabajos de construcción del Embalse Zapallar, una de las obras hídricas más importantes para Ñuble.
La actividad contó además con la presencia del biministro de Obras Públicas, Transportes y Telecomunicaciones, Louis de Grange; del delegado presidencial regional, Diego Sepúlveda; y de autoridades y representantes del mundo agrícola.
La visita presidencial marca un nuevo hito para el avance del Embalse Zapallar y para una iniciativa largamente esperada por los regantes de la región.
Quiénes asistieron
- José Antonio Kast, Presidente de la República.
- Louis de Grange, biministro de Obras Públicas, Transportes y Telecomunicaciones.
- Diego Sepúlveda, delegado presidencial regional.
- Autoridades y representantes del mundo agrícola.
La obra · Estudios arqueológicos
Los estudios arqueológicos del embalse
Autoridades, dirigentes sociales y la Junta de Vigilancia del Río Diguillín visitaron el sector donde se construirá el Embalse Zapallar para conocer el avance de los estudios arqueológicos que ejecuta la Dirección de Obras Hidráulicas (DOH).
El proyecto busca avanzar en las exigencias ambientales previas al inicio de las obras y contempla aumentar la seguridad de riego para diez mil nuevas hectáreas en San Ignacio y El Carmen.
etapas de prospección y caracterización contempla el contrato.
informes técnicos entregados hasta la fecha de la visita.
sitios arqueológicos nuevos, más 19 hallazgos aislados.
sitios adicionales autorizados por el Consejo de Monumentos Nacionales.
hectáreas nuevas con seguridad de riego.
Institucional · Reunión de trabajo
La Junta lideró una nueva reunión por el embalse
La Junta de Vigilancia del Río Diguillín lideró una nueva reunión de trabajo para conocer los avances del proyecto Embalse Zapallar, con la participación de profesionales de la Dirección de Obras Hidráulicas (DOH), quienes entregaron información actualizada sobre el estado de la iniciativa.
En la instancia participaron agricultores de distintos sectores, incluyendo representantes de los Regantes Blancos, quienes pudieron conocer los avances del proyecto, resolver inquietudes y abordar los próximos pasos de una obra considerada estratégica para el desarrollo agrícola y la seguridad hídrica de Ñuble.
El trabajo conjunto entre las organizaciones de regantes y los organismos públicos continúa siendo clave para impulsar el Embalse Zapallar, una infraestructura que busca entregar mayor disponibilidad de agua para las futuras generaciones.
Quiénes participaron
- Junta de Vigilancia del Río Diguillín, que lideró la reunión.
- Profesionales de la Dirección de Obras Hidráulicas (DOH).
- Agricultores de distintos sectores, incluidos los Regantes Blancos.
Del territorio · Bulnes
La avena en invierno
Vicente Larraín, del Fundo Los Tilos, explicó cómo se desarrolla el cultivo de avena durante el invierno, cuáles son sus principales características y cuánta agua necesita para crecer en buenas condiciones.
Se trata de un cultivo tradicional de los campos de Ñuble, donde el manejo del agua sigue siendo fundamental para obtener una buena producción.
Su función es importante: la avena sirve de alimento para el ganado de la gran lechería de ese sector de Bulnes. Lo que se siembra en invierno sostiene después a otra actividad completa.
Por qué importa
- Es un cultivo tradicional de los campos de Ñuble.
- El manejo del agua es determinante para la producción.
- Alimenta al ganado de la gran lechería del sector de Bulnes.
Del territorio · Día del Campesino
Día del Campesino: la historia de Vicente Larraín
En el Día del Campesino, el programa +AguaÑuble dio a conocer la historia de Vicente Larraín, joven agricultor del Fundo Los Tilos, quien decidió dedicar su vida al trabajo en el campo, manteniendo viva una tradición que ha pasado de generación en generación.
Larraín comparte su experiencia y realiza un llamado a más jóvenes a mirar el campo como una oportunidad de desarrollo, innovación y futuro. Destaca que la agricultura necesita nuevas generaciones dispuestas a seguir produciendo alimentos y cuidando la tierra.
El relevo generacional es clave para fortalecer el mundo rural y proyectar la agricultura de Ñuble hacia los próximos años.
El llamado
- Mirar el campo como una oportunidad de desarrollo, innovación y futuro.
- La agricultura necesita nuevas generaciones que sigan produciendo alimentos y cuidando la tierra.
- El relevo generacional es clave para el mundo rural de Ñuble.
Glosario del campo
Las palabras del valle
Los términos que aparecen en esta edición, explicados.
Harnero
Marco de madera con malla, suspendido con cuerdas, que se mece a mano para separar granos según su tamaño. También se le llama zaranda o criba.
Harnear
Pasar el grano por el harnero. Lo más pequeño atraviesa la malla y cae; lo más grande queda retenido y se recupera limpio.
Ballica (Lolium sp.)
Gramínea usada como forraje. Su semilla, más pequeña que la de avena, aparece con frecuencia mezclada en los cultivos de cereal.
Rábano (Raphanus sp.)
Maleza común en los cultivos de la zona. Sus semillas se descartan durante el harneado junto con el resto del material fino.
Almácigo
Siembra densa en un espacio protegido donde la planta se cría sus primeras semanas, antes de ser trasplantada al potrero definitivo.
Cascarilla
Residuo liviano que queda después de harnear. En el campo se aprovecha como alimento para gallinas, ovejas y vacunos.
Sobre las citas de esta edición
Los testimonios fueron transcritos desde los registros audiovisuales de +AguaÑuble. Se editaron levemente —solo puntuación y muletillas— para facilitar la lectura, conservando las palabras de cada persona. Las fotografías son fotogramas de esos mismos registros.
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Edita
Junta de Vigilancia del Río Laja Diguillín
RAÍCES N° 1 —
Octubre 2026
Registro audiovisual
+AguaÑuble
@masaguanuble
Protagonistas
Manuel Villablanca; Abel, Daniela, Francisco y Carolina Moncada; José Medrano; Vicente Larraín
Contacto
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