Con la última cosecha realizada en mayo en San Ignacio, el secretario de la Asociación de Remolacheros de Ñuble lamentó el fin de un cultivo que, según dijo, encabezó la tecnología que hoy se usa en el campo.
La última cosecha de remolacha en la Región de Ñuble se realizó en mayo de 2026 en la comuna de San Ignacio. Para quienes llevaron décadas sembrando este cultivo, el momento fue de despedida.
Uno de ellos es Luis Bocaz, secretario de la Asociación de Remolacheros de Ñuble, quien lleva 43 años en la actividad. “Es una pena que se termine este cultivo, que fue el que encabezó toda la tecnología que hoy día estamos usando en el campo. Pena, tristeza, mucha gente va a quedar sin trabajo”, señaló.
De 50 a más de 140 toneladas
Bocaz recordó que, cuando comenzó, los rendimientos eran de unas 50 toneladas. Hoy superan las 140. “Hemos ido mejorando. Podemos decir que los chilenos somos profesionales en la producción”, afirmó.
El dirigente explicó que el cultivo se modernizó en todas sus etapas. La preparación de suelo, la siembra y el riego, que antes eran manuales, hoy se hacen con tecnología. “Era un cultivo que ya pasó la etapa de aprendiz. Éramos casi profesionales, por no decirlo profesionales, y se nos acaba”, lamentó.
“Tenemos el agua, tenemos la tierra”
Pese al golpe, el agricultor aseguró que los productores no abandonarán sus campos. “Una alternativa menos, pero no por eso vamos a dejar de cultivar. Tenemos el agua, tenemos la tierra, por lo tanto tenemos que seguir trabajando y produciendo para que Chile tenga los alimentos necesarios”, sostuvo.
Los agricultores seguirán trabajando en otros cultivos, dijo, pero no dejarán de sentir lo que les entregó la remolacha. Aun así, conserva una esperanza: “Algunos todavía soñamos que puedan volver. Soñamos”.



















